lunes, 10 de septiembre de 2012

Hay sonrisas que no se olvidan nunca.

Nada me extraña, preocupa o excita desde los años que te perdí y en los que aún te encuentro. Y es que ha pasado tanto tiempo que ya casi no me acuerdo que te había olvidado, por no decir que no recuerdo ni si quiera el tacto, de mis constelaciones preferidas que formaban tus lunares mientras te miraba mañanas en mi cama y tú me contestabas con abrazos acurrucados a tu pecho o simplemente con gestos de cariño. Qué irónico, me decías siempre que sólo me mentías para hacerme feliz y yo siempre te decía, 'dime, dime que me quieres, aunque sea mentira'. Me jodía con siete caladas de tu cigarro y me apagaba en mi piel, notando el aliento aún esfumándose de tu boca. Pero supongo que el problema siempre ha sido que tu corazón va por laderas de fuego y mi cabeza, solo quiere caminar sobre el hielo, congelarse y no sentir, sólo actuar. 
Pero tú puedes darle una vuelta al mundo, ir por todos los universos, ladear los cosmos, beber del espacio, fumarte las nubes, sin ni si quiera salir de mi habitación... 
Siempre solías decir que yo era como esa situación en la que el mundo se desmorona a tus pies y entonces, aparecía yo de golpe y de frente para decirte "nuestro amor es el simple regocijo de la existencia de 'tú', dentro de mí, del ser más amado por nadie" Solía decirte esa frase continuamente, nos hacía personas.



Para Carmen Conejo Rojano.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Y entonces...

..se acerca con su típico cigarrillo, con su típica mirada fría, con su típica búsqueda desesperada por charlar... Para afrontar que no es una persona solitaria. 
>>Te recuerdo tan diferente al resto, a lo que conocía. Con unas vivencias que han marcado tu perspectiva de la vida y te han dado la positividad y la alegría que se puede sorprendernos a muchos.. Te recuerdo vestido con una sonrisa, con la cámara de fotos y un libro para llevar, por el camino, y un paquete de tabaco escondido en un bolsillo de tela, para después.
Y unos besos que se van, unas manos que se cruzan, un no saber reaccionar, o será mejor esperar.. Observar, eso que tanto nos gusta; o regalar, sin saber, envolviendo la sorpresa en papel de colores; o fotografiar, rincones, luces, el cielo, los atardeceres, las nubes, el mar o nuestras manos..
Y ahora, ¿qué quieres que diga?
Eres un observador nato, un regalo, la foto más viva de mi álbum. 
Eres una sábana de vida, calentita, para envolverme y acurrucarme en la cama.
Eres una pequeña cajita de besos, de caricias de abrazos intensos.
Eres la parte más íntima de mi y la única que está a la vista, toda reflejada en tus ojos, negros, intensos.



Prescripciones de la moral

Para borrar las cicatrices que he hecho con mi lengua, tatué besos 

en mi alma 

y una promesa de cuidar palabras.