Pero tú puedes darle una vuelta al mundo, ir por todos los universos, ladear los cosmos, beber del espacio, fumarte las nubes, sin ni si quiera salir de mi habitación...
Siempre solías decir que yo era como esa situación en la que el mundo se desmorona a tus pies y entonces, aparecía yo de golpe y de frente para decirte "nuestro amor es el simple regocijo de la existencia de 'tú', dentro de mí, del ser más amado por nadie" Solía decirte esa frase continuamente, nos hacía personas.
Para Carmen Conejo Rojano.




